LABORES DE CULTIVO
Son aquellos trabajos que se realizan después de
practicada la siembra y tienen una gran importancia puesto
que de ellas depende el futuro de las cosechas. Estas labores pueden realizarse
por medio manual, mecanizado o químico.
LABRANZA
El propósito de la labranza es preparar el suelo para el cultivo.
Tradicionalmente esta preparación se realiza empleando un arado, que penetra en el suelo y voltea
la tierra, arrancando o
eliminando las malas hierbas que crecen en el terreno, removiendo y aflojando
las capas superficiales del suelo y dejando un lecho con la humedad suficiente
para que germinen las semillas sembradas. La labranza tradicional puede
perjudicar al suelo si se practica continuamente durante muchos años, sobre
todo si la capa fértil de la superficie es delgada. Hoy, muchos agricultores
siguen un programa de labranza mínima o reducida para conservar el suelo.
En este tipo de labranza la materia vegetal muerta que queda en el suelo tras la cosecha se deja encima, o bien bajo tierra, a poca profundidad, en vez de ser introducida profundamente con el arado, como ocurre en la labranza tradicional; ello contribuye a mantener la humedad en el interior y a proteger el suelo de la erosión.
Los cultivos en general, necesitan una gran atención después de la siembra, para así producir cosechas de calidad y altos rendimientos. De ahí la importancia de que las labores de cultivo se realicen en el momento oportuno y con la calidad requerida.
En este tipo de labranza la materia vegetal muerta que queda en el suelo tras la cosecha se deja encima, o bien bajo tierra, a poca profundidad, en vez de ser introducida profundamente con el arado, como ocurre en la labranza tradicional; ello contribuye a mantener la humedad en el interior y a proteger el suelo de la erosión.
Los cultivos en general, necesitan una gran atención después de la siembra, para así producir cosechas de calidad y altos rendimientos. De ahí la importancia de que las labores de cultivo se realicen en el momento oportuno y con la calidad requerida.
EL ARADO
Principal herramienta mecánica empleada para la labranza
en todo el mundo, puede estar diseñado para diversos fines, que van desde la simple excavación de un surco en
el suelo a la inversión total, o volteo, del suelo, normalmente hasta una
profundidad de 15 a 20 cm.
Tras el arado, es necesario deshacer los terrones para
dejar la tierra suelta y apta para el cultivo. Esta labor la realizan las rastras y gradas que arañan la tierra preparándola para
la siembra.
Después de las lluvias de otoño, que han endurecido la
tierra, se empleban los escarificadores y cultivadoras que mantienen suelta la superficie del suelo labrado y eliminan al mismo tiempo las
malas hierbas que han crecido espontáneamente.
ABONADO
El abonado del suelo con excrementos de animales se
ha practicado durante miles de años y sirve para aportar diversos compuestos
orgánicos complejos que son importantes para el crecimiento de las plantas. El
compost, que normalmente es una mezcla de materia vegetal y animal muerta, se
emplea de modo similar al estiércol y muchas veces se le añaden fertilizantes
químicos para aumentar su efectividad.
RIEGO
Es una de las tareas que más benefician los
cultivos y les facilitan crecimiento . Puede usarse la regadera o la manga. La
cantidad de agua depende de la estación y del cultivo.
Es necesario para compensar las deficiencias de las
lluvias, bien porque la cantidad caída no sea necesaria o por una mala
distribución de las mismas.
Consiste en proporcionar
agua al suelo para que las plantas se desarrollen normalmente. Los cultivos
hortícolas deben recibir abundante cantidad de agua no sólo durante la
germinación sino también en el crecimiento.
APORQUES Y DESAPORQUES
El aporque es una labor que consiste en acumular tierra junto al tronco,
a fin de aumentar las reservas de humedad para que sean utilizadas por las
plantas en la época de sequía y calor intenso. No por esto la operación hay que
hacerla cuando el terreno esté muy húmedo; es necesario, como en todas las
labores de cultivo, esperar que el suelo alcance su "tiempo", para
facilitar la labor y no perjudicar la estructura del suelo.
El
desaporque es la operación contraria al aporque y suele practicarse únicamente
en aquellas plantas que presentan sistema radicular muy viejo, que es necesario
cortarlo para que regeneren nuevas raíces y los brotes de yemas se reproduzcan,
como sucede en la caña de azúcar, cuando se quiere descubrir el
tronco de algunas plantas para que el ahijamiento no vaya a ocupar gran espacio
en el terreno.
SIEMBRA
Se suele sembrar en otoño, entre fines de septiembre y
principios de diciembre, tras las primeras lluvias, pudiendo retrasarse o
adelantarse según el estado de la tierra y el grado de humedad.
La siembra, para ser eficaz, requiere que se divida el
terreno en franjas o calles, con objeto de que el cultivo quede homogéneo y
ordenado; por ello se ara previamente con la vertedera. Después se
entierra la semilla, a ser posible en el surco, que conserva más humedad. La siembra concluye al tapar la
semilla, para lo que se usa el arado o la grada.
Esta operación evita además que el grano se seque o sea comido por los pájaros.
Tradicionalmente la siembra se hacía a voleo.

RALEO
Consiste en eliminar las plantas que exceden la cantidad adecuada y así
regular, dentro de ciertos límites, el fenómeno de la competencia por agua, luz
y nutrientes, y obtener mejores rendimientos.
Se
realiza para eliminar plantas con el objetivo de dar al cultivo una densidad
apropiada, evitando de ese modo la competencia. Según la superficie y la
especie puede hacerse a mano o con escardillos, zapines y en lotes mas extensos
se utilizan rastras de dientes.






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